Este informe analiza cada etapa del proceso hasta el 20 de abril de 2026 —desde la integración del Comité Técnico de Evaluación (CTE) hasta la publicación de la lista de 50 finalistas— e identifica cuatro debilidades estructurales: plazos insuficientes que priorizaron la velocidad sobre el rigor; opacidad sistemática en criterios de evaluación y decisiones del comité; alta discrecionalidad sin justificación pública por parte del CTE; y una selección de finalistas que excluye perfiles con amplia experiencia electoral mientras incluye otros con menor trayectoria y posibles vínculos con la administración federal o el partido gobernante.
El informe también incluye un análisis de las 100 entrevistas realizadas por el CTE los días 14 al 16 de abril, procesadas con herramientas de inteligencia artificial, que reveló preguntas de baja capacidad diferenciadora, un discurso homogéneo entre los aspirantes y entrevistas de apenas 12 minutos en promedio, insuficientes para evaluar idoneidad real.
OPINE concluye con un llamado a legisladores, sociedad civil y medios de comunicación para exigir que las designaciones se sustenten en capacidad demostrada, independencia y rigor técnico, y no en afinidad política.
